Marketeros vs. Mercadólogos: Trazando la Raya Marketing Estratégico
¿Cuáles son las diferencias entre marketeros y mercadólogos?, ¿Cómo reconocer a un marketero y a un mercadólogo?, ¿es mejor ser un marketero o un mercadólogo?.
En este artículo desarrollaremos únicamente las 02 primeras preguntas, la tercera requiere una respuesta individual, una apuesta personal de los que lean esta nota, y obviamente, actuaremos en la estructuración de nuestras definiciones con toda la arbitrariedad de quién plantea una discusión sobre la que no hay antecedentes, pero es un riesgo que asumimos con mucho gusto.
Una primera aproximación es estructural: los marketeros son usualmente – lo que significa que no es una variable excluyente – profesionales o técnicos vinculados por formación – a veces por deformación – o decisión a temas como diseño gráfico, publicidad, socialmedia, expertos digitales, insighters, neuromarketing, brainketing, branding, etc., tópicos que se conceptualmente se enmarcan en la Publicidad, que es una de las 3 componentes de una de las 4 Ps del Marketing, por lo que se puede afirmar que cada uno de estos rubros es el 10% de una de las 3 componentes de una de las 4 Ps del Marketing, lo cual no tiene nada de malo en absoluto y es tan respetable como cualquier otra profesión, oficio u ocupación, pero el quiebre es cuando quieren pasar por marketeros, cuando desde su agudísimo ángulo de 5 grados pretenden explicar / aplicar el Marketing, que por concepto son 360 grados.
Reconocerlos es facilísimo: no saben hablar de otra cosa, cualquier caso de Marketing del que quieran hablar / analizar siempre intentarán recurrir a sus especializaciones o predilecciones conceptuales / instrumentales para explicarlo sin importar el tipo de producto, el tipo de mercado, el tipo de empresa o las circunstancias del entorno, sector de negocios u otras, creen que todo problema de Marketing se reduce o se puede explicar utilizando herramientas tan puntuales y específicas como branding, insights, neuromarketing, brainketing.
¿Son malos estos marketeros?, definitivamente no, por el contrario, su experticia es su principal fortaleza, el problema es cuando sin tener las herramientas necesarias quieren aplicar el Marketing, pero afortunadamente para ellos, el conocimiento y acceso a formación profesional es universal y solamente tienen que tomar la decisión para convertirse en mercadólogos.
Pero evidentemente, existen muchos marketeros radicales, los que si su interlocutor no comparte su punto de vista o los contradice, a falta de argumentos, lo atacan a él personalmente, y despliegan sus muchos o pocos conocimientos tratando de demostrar que saben del tema, mientras los mercadólogos lo miran lamentado que todo lo que saben no es lo que realmente necesitan saber.
Obviamente, no son pocos tampoco los profesionales de Marketing que actúan como marketeros y no como mercadólogos, lo cual nos lleva al terreno de la actitud: reconocer a un marketero es facilísimo, usa frases como: “Tal producto / servicio es un fracaso porque a mí no me gusta…”, como si él fuera el mercado; no argumenta con información, opina: “yo creo tal cosa…”, y cuando le pides información que sustente su punto de vista, en el mejor de los casos apela a “sus numerosos estudios” y a su “experiencia”, pero generalmente ninguno tiene que ver con el problema que se está tratando de resolver. Los marketeros son opinólogos, los mercadólogos investigamos antes de opinar.
Otra forma de reconocer a los marketeros es su actitud frente a los problemas comerciales que las empresas contratan para resolver: opinan, señalan, argumentan, definen, establecen, pero no hacen preguntas, no fijan el contexto, no analizan todas las variables en juego, complementando lo señalado anteriormente, por default vienen con soluciones o interpretaciones pre-concebidas, a la hora de hacer sus informes buscan entre los colegas cercanos: ¿no tienes un modelo de informe por ahí que pueda utilizar?, en vez de estructurar su informes en función a los objetivos específicos de su contratación. Los mercadólogos enfrentamos la problemática comercial de las empresas con nuestra mejor herramienta: una hoja de papel en blanco y un lápiz.
Cerramos este artículo con una sustentación técnica de la propuesta de Don Rolando Arellano sobre llamarnos mercadólogos y no marketeros: en sucesivas notas, investigaciones e informes hemos reportado el pésimo posicionamiento que tiene nuestra profesión en el mercado empresarial, y mucho del posicionamiento de un producto o servicio, en este caso del Marketing, tiene que ver con los términos que utilizamos para tipificarlo: en República Dominicana por ejemplo, el término oficial es mercadólogo, pero, ¿qué diferencias puede marcar la terminología en la percepción del mercado?, nosotros creemos que muchas, y recogemos un concepto que desarrollamos en Octubre del 2012: la parte final de las palabras es la que marca su reconocimiento por parte de las personas.
Pensemos en el término Marketero, y busquemos profesiones / ocupaciones / oficios que usen la misma terminación “ero” y que sean de amplio dominio público: heladero, carpintero, enfermero, gasfitero, basurero, peluquero, barbero, barrendero, pelotero, etc. Con absoluto respeto por las personas que trabajan en estas labores, es asertivamente verificable que el uso del terminal “ero” está ampliamente asociado a oficios u ocupaciones que en términos de perspectiva profesional podríamos tipificar como técnicos o inclusive menores.
Ahora pensemos en el término Mercadólogo y hagamos el mismo ejercicio: cardiólogo, antropólogo, sociólogo, psicólogo, anestesiólogo, gastroenterólogo, otorrinolaringólogo, arqueólogo, paleontólogo, etc. Es igualmente objetivamente verificable que es una terminación ampliamente asociada a profesiones académicamente complejas y reconocidas, lo cual deriva de manera natural si consideramos que logos es un vocablo griego λóγος que hace referencia a reflexión, razonamiento, inteligencia.
Tú atento lector de esta nota, ¿Cómo te consideras: marketero o mercadólogo?, pero más importante aún, ¿Cómo quieres ser reconocido en tanto profesional de Marketing, como marketero o como mercadólogo?.
Y la pregunta final queda en tu conciencia: ¿qué estás haciendo para lograr ese reconocimiento?
El debate está abierto.


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